La Casa de la Educadora: 50 años armando sueños

La Casa de la Educadora cumple 50 años gracias a tu confianza. ¿Quieres conocer un poquito más de su historia? Sigue leyendo.

Si los días fueran piezas de rompecabezas, la Casa de la Educadora sería un rompecabezas enorme: 18250 piezas que conforman un cuadro lleno de formas, colores, historias y, sobre todo, grandes alegrías.

La tienda abrió sus puertas al público en 1970 en la calle de Tejocotes, en la colonia Del Valle de la Ciudad de México. Comenzó como una papelería a la que maestros, educadoras y padres de familia acudían en busca de materiales escolares y didácticos. En sus anaqueles se encontraba un sinfín de artículos para el aprendizaje de los niños: palitos de paleta, corcholatas pintadas, lápices, biografías y monografías de la historia de México.

Entrar a “la Pape” era toda una experiencia para sus asiduos clientes. El olor del papel, del grafito de los lápices y de la tinta impregnada en las láminas educativas, hacía la delicia para quienes llegaban a buscar productos al mayoreo o para hacer la compra de inicios de curso para los niños. Era un tiempo en el que no existían las grandes papelerías de autoservicio y en el que el trato con el cliente era una experiencia obligada y significativa. En la Casa se asesoraba a los padres y a los niños, y se les ofrecían variedades de cartulinas y papeles de colores, monografías, mapas y mapamundis para colorear.

Así, entre calendarios conmemorativos, materiales para las fiestas anuales como la Independencia de México o el Día de Muertos, se introdujeron libros de texto que se vendían junto con paquetes escolares para el inicio de clases, de lo cual la Casa de la Educadora fue pionera.

Con el paso de los años y con una popularidad incrementándose, los clientes comenzaron a buscar materiales especiales, como correctores de escritura. De esta manera, la Casa innovó introduciendo artículos para zurdos: tijeras, plumas, abridores, entre otros. También, fue la primera importadora de las famosas calcomanías con olor y álbumes de stickers coleccionables para motivar e incentivar a que los niños al estudio.

Años más tarde, se llevó a cabo una visita a Estados Unidos que definiría el rumbo de la Casa de la Educadora. Se visitaron tiendas especializadas en juegos y materiales didácticos, comenzando a comprar en pequeñas cantidades y, más tarde, con el crecimiento de la demanda, contenedores completos.

Con productos más especializados, llegó el tiempo de asistir a ferias en Europa y Estados Unidos, lo que posicionó el nombre de la Casa de la Educadora en el mercado. Desde hace más de 30 años, la Casa ha colaborado con la empresa líder en rompecabezas: Ravensburger, de Alemania, convirtiéndose en uno de los distribuidores más importantes de sus juegos y rompecabezas.

Durante todo ese tiempo, se han compartido fuertes lazos con los clientes y los proveedores, promocionando productos al alcance de la economía de las familias y promoviendo la cultura de los rompecabezas, la cual ha ganado cada vez más adeptos y fanáticos gracias a la gran diversidad de material que se ha importado.

La Casa de la Educadora ha cumplido 50 años y se perfila a cumplir muchos años más gracias a las grandes personas que la conforman. Ellos y los clientes son piezas fundamentales de este gran rompecabezas inmenso y colorido que va por más piezas.

¡Gracias a ustedes por permitirnos servirles durante 50 añ0s!