La historia del Día de las Madres

 

Sin duda, el Día de las Madres es una de las celebraciones más importantes en nuestro país, quizás tanto como la Navidad y el Día de la Independencia. ¿Pero cuál es su origen?

Julia Ward Howe

El germen de la iniciativa estuvo en la activista y abolicionista estadounidense Julia Ward Howe, una de las principales defensoras de los derechos de la mujer en el siglo XIX y líder de la Asociación Americana para el Sufragio de la mujer.[1] En 1872, Ward, quien había conocido a prolíficos escritores de su época como Dickens y Balzac, escribió el Llamado a las mujeres del mundo que más tarde sería conocido como la Proclama del Día de las Madres, a través de la cual exhortaba a las mujeres del mundo a unirse, de manera pacífica, en contra de la violencia y la carnicería desatadas durante la Guerra Civil Estadounidense y la Guerra Franco-Prusiana. La apelación tenía como objetivo lograr que las mujeres tuvieran una participación activa en decisiones de gran importancia política, además de una incidencia directa en favor de la pacificación mundial.

En ese mismo año, Julia Ward intentó establecer el Día de las Madres por la Paz, que se celebraría cada 2 de junio, y en el cual se llevaría a cabo una conferencia “en algún lugar que resulte conveniente, a la brevedad posible, para promover la alianza entre mujeres de diferentes nacionalidades, el arreglo amistoso de cuestiones internacionales”.[2] No obstante, el proyecto fue abandonado pese a sus esfuerzos.[3]

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Anna Jarvis

No fue sino hasta 36 años más tarde que la activista Anna Jarvis fundaría el Día de las Madres. Anna fue impulsada por los ideales de Julia al mismo tiempo que por el activismo que su madre, Ann Reeves Jarvis, desempeñó durante la Guerra Civil, escenario durante el cual, junto con un grupo de mujeres, brindó auxilio médico a los beligerantes de ambas facciones y propugnó por condiciones de salubridad más dignas para el trabajo femenino, en especial de la enfermería.[4]

El 10 de mayo de 1908, Anna Jarvis decidió conmemorar el tercer aniversario luctuoso de su madre con una ceremonia en honor suyo que rememorara sus acciones e ideales. El objetivo era promover el Día de las Madres a lo largo de todo el país. La celebración tuvo lugar en la Iglesia Episcopal Metodista Andrews, en Grafton, Virginia, hoy conocida como el Santuario Internacional del Día de la Madre, y estuvo decorada con claveles blancos (símbolo de la celebración y flor predilecta de Ann Reeves) y otros textos en honor al evento. El 26 de abril de 1910, el gobernador de Virginia Occidental, emitió el decreto por el cual se celebraría el primer Día de las Madres de manera oficial. El eco de la celebración llegó a nuestro país en junio de 1911. El periódico El Faro apuntó:

Al domingo de la Biblia (…) se ha añadido ahora, por iniciativa de Anna Jarvis el “Domingo de las Madres”, que es el segundo domingo de mayo de cada año. El objeto de esta celebración es expresar el amor y gratitud, que hombres, mujeres y niños deben á sus madres. Como dice la iniciadora, “ésta es una idea que debe hallar eco en toda clase de organizaciones eclesiásticas, civiles y militares; que puede interesar á todos, no sólo á los que deben al cuidado maternal los elementos de su carácter noble, sino aun á aquellos que han perdido, ó no han gozado, el privilegio más grande de la vida: la tierna y amorosa solicitud de una madre”. Se ha escogido como flor propia de esta celebración el clavel blanco, representando su blancura la pureza, su fragancia el amor, y su belleza y forma, la felicidad.[5]

En 1914, el presidente Woodrow Wilson oficializó la celebración en todo el país, la cual se extendió prontamente a casi todas las naciones del mundo, en especial a Europa.

El Día de las Madres en México

La celebración del Día de las Madres llegó a México en 1922 por iniciativa del periódico Excélsior, dirigido entonces por su fundador Rafael Alducín, y por el Secretario de Educación Pública don José Vasconcelos. En la publicación del 13 de abril de ese año se lanzó la convocatoria:

Excélsior lanza la idea de que se consagre la fecha mencionada -diez de mayo- de una manera especial para rendir un homenaje de afecto y respeto a la madre; y pide la colaboración de sus colegas y del público para realizar ese levantado propósito.[6]

La idea fue bien recibida por el presidente Álvaro Obregón y, en general, por las instituciones. Así, en el Boletín de la SEP apareció por primera vez un reglamento en el que “El trabajo escolar se suspenderá en los días marcados por la ley, como fiestas o duelos nacionales, el Día de las Madres, el Día del Maestro”.[7]

No obstante, la celebración se hizo oficial hasta los años 40 bajo la batuta del mismo periódico que organizó certámenes relacionados con ese día tan especial.

Hay otras versiones respecto al origen del Día de las Madres en México, tan pintorescas como anecdóticas. Una de ellas afirma que fue un trabajador del Excélsior quien propuso y difundió la idea entre los obreros que allí trabajaban. Estos habrían elegido el 10 de mayo por coincidir con el día de pago, y de algún modo la idea habría sido bien vista, y hasta celebrada, por el director Alducín.[8]

Este y todos los Días de las Madres celebremos honrando a quienes nos han dado lo mejor de sus vidas, pero no sólo con flores y tarjetas, sino con momentos de calidad a su lado.

También honrémoslas reflexionando sobre la lucha que millones de mujeres entablan día a día para lograr un mundo más justo e igualitario.

 

Notas:

[1] Julia Ward fue escritora de profesión y la primera mujer en ser miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las letras. Entre sus obras notables destaca la composición de la letra del Himno de Batalla de la República, la canción más popular entre el ejército norteño durante la Guerra de Secesión.

[2] Julia Ward Howe, “Appeal to womanhood throughout the world”, An American Time Capsule: Three Centuries of Broadsides and Other Printed Ephemera, Library of Congress, 1870. En línea (en inglés): https://www.loc.gov/resource/rbpe.07400300 (Consultado el 4 de mayo de 2021).

[3] LEIGH Eric Schmidt, Consumer Rites: The Buying and Selling of American Holidays, Princeton University Press, 1997, pp. 252.

[4] “The Founding of the mother’s day”, en línea: https://web.archive.org/web/20080227233926/http://www.mothersdayshrine.com/history.php (Consultado el 4 de mayo de 2021).

[5] “El Domingo de las Madres”, en El Faro, México, 7 de junio de 1911, p.5.

[6]  Excélsior, 13 de abril de 1922, p.1

[7] “Reglamento interior para los jardines de niños…”, en Boletín de la Secretaría de Educación Pública, México, 1922, p.151.

[8] Luis Tinajero Portes, Días conmemorativos en la Historia de México, Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 1994, p.89.

Amor, amistad y rompecabezas

El amor y la amistad nos hacen encajar unos con otros como piezas de un rompecabezas del tamaño del mundo. Pero sin nuestros seres amados, ese mundo estaría incompleto. Pensemos un momento en una pieza de rompecabezas con su propia forma, cuyos troquelados sean únicos e irrepetibles. Por muy extraños que estos sean, siempre habrá, al menos, 4 piezas que encajen con ella, una en cada lado. Y si nos imaginamos que esas 4 piezas encajan con otras 3, y así sucesivamente, el resultado será una maravillosa serie que armará la bella imagen de todo el mundo, un mundo unido con troquelados de amistad.

Armar un rompecabezas es similar al cariño que hay entre nosotros: cuando dos o más piezas ensamblan mutuamente, sentimos una satisfacción indescriptible, tan íntima que tal vez no sea otra cosa que la satisfacción de ser humanos.

En este Día del Amor y la Amistad, te invitamos a que regales un rompecabezas y tiempo para armarlo con tus seres amados. Pasa este día y todos los demás del año, armando sueños y alegrías.

Rompecabezas Anatolian

La marca turca Anatolian tiene una variedad de diseños inspirados en los momentos más románticos: desde una pareja sentada al piano hasta una caminata bajo el cielo lluvioso de París.

Momentos Disney de Ravensburger.

Sin duda alguna, pocos momentos más románticos que los de las películas de Disney: La bella durmiente y La Dama y el vagabundo. Armar este par de diseños de dos caricaturas clásicas, hará que tu 14 de febrero sea muy especial.

Amor y expresionismo

El amor en el arte expresionista, alcanza en Marc Chagall niveles que superan toda convención. Este rompecabezas de la obra Alrededor de ella, de la marca Ricordi, es una oda a la interiorización del amor. En ella, Marc Chagall evoca un simbolismo cargado de sentimientos.

La Casa de la Educadora: 50 años armando sueños

La Casa de la Educadora cumple 50 años gracias a tu confianza. ¿Quieres conocer un poquito más de su historia? Sigue leyendo.

Si los días fueran piezas de rompecabezas, la Casa de la Educadora sería un rompecabezas enorme: 18250 piezas que conforman un cuadro lleno de formas, colores, historias y, sobre todo, grandes alegrías.

La tienda abrió sus puertas al público en 1970 en la calle de Tejocotes, en la colonia Del Valle de la Ciudad de México. Comenzó como una papelería a la que maestros, educadoras y padres de familia acudían en busca de materiales escolares y didácticos. En sus anaqueles se encontraba un sinfín de artículos para el aprendizaje de los niños: palitos de paleta, corcholatas pintadas, lápices, biografías y monografías de la historia de México.

Entrar a “la Pape” era toda una experiencia para sus asiduos clientes. El olor del papel, del grafito de los lápices y de la tinta impregnada en las láminas educativas, hacía la delicia para quienes llegaban a buscar productos al mayoreo o para hacer la compra de inicios de curso para los niños. Era un tiempo en el que no existían las grandes papelerías de autoservicio y en el que el trato con el cliente era una experiencia obligada y significativa. En la Casa se asesoraba a los padres y a los niños, y se les ofrecían variedades de cartulinas y papeles de colores, monografías, mapas y mapamundis para colorear.

Así, entre calendarios conmemorativos, materiales para las fiestas anuales como la Independencia de México o el Día de Muertos, se introdujeron libros de texto que se vendían junto con paquetes escolares para el inicio de clases, de lo cual la Casa de la Educadora fue pionera.

Con el paso de los años y con una popularidad incrementándose, los clientes comenzaron a buscar materiales especiales, como correctores de escritura. De esta manera, la Casa innovó introduciendo artículos para zurdos: tijeras, plumas, abridores, entre otros. También, fue la primera importadora de las famosas calcomanías con olor y álbumes de stickers coleccionables para motivar e incentivar a que los niños al estudio.

Años más tarde, se llevó a cabo una visita a Estados Unidos que definiría el rumbo de la Casa de la Educadora. Se visitaron tiendas especializadas en juegos y materiales didácticos, comenzando a comprar en pequeñas cantidades y, más tarde, con el crecimiento de la demanda, contenedores completos.

Con productos más especializados, llegó el tiempo de asistir a ferias en Europa y Estados Unidos, lo que posicionó el nombre de la Casa de la Educadora en el mercado. Desde hace más de 30 años, la Casa ha colaborado con la empresa líder en rompecabezas: Ravensburger, de Alemania, convirtiéndose en uno de los distribuidores más importantes de sus juegos y rompecabezas.

Durante todo ese tiempo, se han compartido fuertes lazos con los clientes y los proveedores, promocionando productos al alcance de la economía de las familias y promoviendo la cultura de los rompecabezas, la cual ha ganado cada vez más adeptos y fanáticos gracias a la gran diversidad de material que se ha importado.

La Casa de la Educadora ha cumplido 50 años y se perfila a cumplir muchos años más gracias a las grandes personas que la conforman. Ellos y los clientes son piezas fundamentales de este gran rompecabezas inmenso y colorido que va por más piezas.

¡Gracias a ustedes por permitirnos servirles durante 50 añ0s!

Cultura, libros y rompecabezas

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara ha sido, desde 1987, un importante acontecimiento que reúne a cientos de libreros y personalidades eminentes de la cultura mundial. Este año, la organización de la feria no se quedó atrás atrás y montó un evento esplendoroso en el que la India es el invitado de honor.

La Feria inició con la entrega del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2019 al poeta David Huerta, quien, en compañía del poeta indio Subhro Bandopadhyay, habló a un joven aforo acerca de la presencia de la poesía en la vida diaria, de su importancia y de su gran complejidad. La reflexión del hijo de “El Gran Cocodrilo”, conmina al resurgimiento del interés de los jóvenes por la poesía como un impulso para la literatura y la sensibilidad de las nuevas generaciones.

Por otra parte, el recorrido por los pabellones de la India es un deleite sensitivo y emocional, pues evoca la incomparable riqueza cultural del país asiático a través de sus formas, religiones y filosofías. Así, el público queda encantado con la fastuosidad de la cultura india, bellamente representada a lo largo de los pabellones, e incitado a compararla con las culturas mesoamericanas, igualmente ricas e impresionantes.

En ese tenor, se recordó con animosidad las relaciones diplomáticas y literarias que han unido a la India con nuestro país, especialmente a través de nuestro premio Nobel de Literatura, Octavio Paz, quien fuera embajador en Nueva Delhi de 1962 a 1968.

Del mismo modo, se llevó cabo una significativa ceremonia en honor al escritor peruano Mario Vargas Llosa, por el cincuenta aniversario de su novela Conversación en la Catedral.

En medio de este gran evento rodeado de misticismo hindú, así como de la intelectualidad india cuyos ecos resuenan en la literatura de Salman Rushdie y de Rabindranath Tagore, la Casa de la Educadora se encuentra presente, afianzando sus productos de la más alta calidad y acercando a todo tipo de público al increíble mundo de los juegos y los rompecabezas.

La Feria finaliza el próximo domingo. Te invitamos a que nos visites en el Estand B3, donde encontrarás novedades de las marcas más reconocidas como Ravensburger, Asmodee, Blue Orange, Anatolian, Ricordi, entre muchas otras.

El Día de la Raza en México

En 1929, durante el gobierno de Emilio Portes Gil y por influencia de José Vasconcelos, se oficializó el Día de la Raza como día nacional. Sin embargo, no fue la primera vez que en México se conmemoró el descubrimiento de América. Nos remontamos al año de 1892 cuando, en el marco del cuarto centenario del aniversario de la llegada de Colón, se declaró el 12 de octubre como día de fiesta nacional, enfatizando y celebrando el mestizaje, así como la hermandad de americanos y europeos. Dicha celebración fue todo un acontecimiento en varias ciudades del país, especialmente en la capital. Según testimonios de la prensa, “la ciudad, aun en los barrios más humildes y apartados, se encontraba engalanada […] y los colores del pabellón mexicano se combinaban con los de la bandera española y las colonias extranjeras”. Esta muestra de afecto, fue una clara fraternización con la comunidad de España en nuestro país. Durante dicha celebración, Porfirio Díaz desveló el monumento a Colón que aún se yergue sobre la avenida Buenavista, en la CDMX.

No obstante, con el paso de los años, el entusiasmo y el interés por la celebración ha ido en declive. En 1917, Venustiano Carranza retomó el motivo de la festividad, nombrándola como la conocemos: Día de la Raza. Pero aquella vez el bullicio no fue mayor que una ceremonia solemne en la Universidad Nacional de México.

Tras el decreto oficial de 1929, el Día de la Raza se ha constituido como día de conmemoración sin más trascendencia que la de ser una rememoración histórica para los niños. En la segunda mitad del siglo XX, muchos países hispanoamericanos han optado por cambiar el nombre de la celebración. En Argentina, desde 2007, es el Día de la Diversidad Cultural Americana; en Bolivia, el Día de la Descolonización; en Ecuador, Día de la Interculturalidad y la Plurinacionalidad. Incluso, en Estados Unidos el Columbus Day ha sido motivo para concientizar acerca de las condiciones sociales de las comunidades piel roja.

Desde el siglo XIX hemos celebrado la hermandad del nuevo y el viejo continente, pero quizá sea momento de fraternizar también con los pueblos indígenas. El verdadero mestizaje no es solamente aquella raza cósmica que pensó Vasconcelos, sino una hermandad absoluta con Europa, África, Oceanía, Asia, América y con nosotros mismos. Qué sea la raza y cuáles sean los lazos que nos unen entre razas y naciones, es una de las lecciones que nos deja un día tan importante como éste. ¿Cómo le enseñamos a nuestros niños que la dignidad no tiene que ver con religiones, razas o políticas, sino justamente con la humanidad a todos por igual?

Sin embargo, al margen de estas reflexiones, la historia universal es vasta y muy interesante. ¿Cuál fue la ruta que siguió Colón? ¿A dónde quería llegar? La historia se aprende más si se explica mediante imágenes. En La Casa de la Educadora tenemos el material perfecto: rompecabezas de mapamundis con los cuales pueden aprender en familia los viajes que realizó Colón.

Día Internacional de la Niña

¿Qué se celebra?

Más que una celebración, el Día Internacional de la Niña está dedicado a visibilizar los problemas que las menores de 17 años enfrentan en los diferentes ámbitos de su vida diaria: los prejuicios y abusos de género, la violencia y la desigualdad laboral y educativa. Asimismo, invita al mundo a reflexionar acerca de las estrategias éticas y políticas que deben adoptarse para forjar un mejor futuro para las mujeres. Sumariamente, nos recuerda también la presencia fundamental de las mujeres en sectores imprescindibles como la educación, la economía, la ciencia y la política.

¿Desde cuándo se celebra?

Desde 2012 por decreto de la ONU.

¿Cuál es el sentido de este día?

El sentido del Día Internacional de la Niña no es sesgar los problemas de cada género, sino definir los obstáculos específicos a los que se enfrentan las niñas en nuestra sociedad, partiendo del contexto en el que se desarrollan y fomentando medidas éticas para superarlos.

¿Qué podemos hacer nosotros?

Como padres de familia o tutores, la mejor forma de hacer conciencia respecto a la situación de nuestras niñas (e indirectamente también de los niños) es mediante una educación crítica, tolerante y libre de prejuicios. Enseñar a nuestros hijos que niños y niñas son iguales en derechos y oportunidades, y que ninguno es más ni menos intelectual o físicamente hablando, es esencial para su formación humana y para el progreso de la sociedad mexicana. Para ello es importante mantener una comunicación abierta en nuestro círculo familiar.

 ¿De qué modo podemos propiciar un ambiente familiar abierto a la comunicación?

Educar no significa solamente transmitir conocimientos, sino también experiencias. Una buena forma de abrir un canal comunicativo con nuestros niños y niñas es a través del diálogo que surge durante el juego. Los juegos de mesa y los rompecabezas permiten centrarnos en un objetivo en común, mismo que propicia el diálogo asertivo, abierto y, sobre todo, participativo.

¿En La Casa de la Educadora tenemos juegos y rompecabezas ideales para niñas?

¡Por supuesto! Desde rompecabezas de princesas hasta rompecabezas de superhéroes, luchadores, coches, dinosaurios, planetas, paisajes y animales… Todos nuestros juegos y rompecabezas están hechos para niñas y niños, sin distinción alguna.

La primera escuela de sordomudos en México

El profesor francés Eduardo Adolfo Huet Merlo, quien impulsó la educación para niños con problemas de mutismo y sordera tanto en Francia como en Brasil, arribó a México a principios de 1866 por invitación de Benito Juárez para que instituyera una escuela de sordomudos.

A pesar de que México se encontraba entonces gobernado por el Segundo Imperio, dicha empresa pudo concretarse gracias al apoyo del filántropo mexicano José Urbano Fonseca, quien fuera ministro de Justicia y de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Mariano Arista, pues influyó en don Ignacio Trigueros –importante impulsor de la educación inclusiva–, y en la municipalidad para que se financiara la institución, la cual, finalmente, se estableció en la sede provisoria del antiguo Colegio de San Juan de Letrán ese mismo año.

El proyecto de Eduardo Huet y José Trigueros inició únicamente con tres alumnos, mismos que estuvieron a cargo del maestro francés. El 16 de diciembre de 1866, los pequeños pupilos presentaron su primer examen, hecho sobre el que el Diario del Imperio publicó:

El domingo pasado hemos tenido el gusto de saber que en México existe tan importante institución, y de presenciar los exámenes de tres niños sordomudos, de familias pobres, que en siete meses han aprendido el alfabeto, a escribir y que comprenden el idioma de señas de su interesante profesor D. Eduardo Huet, también sordomudo, el cual, por ser francés, tiene el doble mérito de haber enseñado a los niños en español, que escriben con perfecta ortografía.

Un año después, tras la caída del Imperio y con el proyecto de Restauración republicana, Benito Juárez instauró la Ley Orgánica de Instrucción Pública, la cual propició la creación de la Escuela Nacional Preparatoria a través de Gabino Barreda, y de la Escuela Nacional de Sordomudos, dirigida por su fundador Eduardo Huet, estableciéndose en el ex Convento de las capuchinas de Corpus Christi. De esta manera, la Escuela de Sordomudos contó con un plan de estudios oficial: 1) Lengua española, escrita, expresada por medio del alfabeto manual y pronunciado; 2) Aritmética; 3) Teneduría de libros; 4) Catecismo; 5) Geografía; 6) Historia; 7) Historia natural; 8) Horticultura; y 9) Trabajos manuales de bordado para niñas.

Desde entonces, en México se han gestado importantes reformas en favor de la inclusión educativa. Sin embargo, aún deben redoblarse los esfuerzos a través de cambios sociales que permitan la inclusión de las personas sordomudas en estratos cada vez más amplios y significativos. Tal vez, en un futuro, la lengua de señas llegue a ser una materia obligatoria en las escuelas elementales. Aquello sería un gran avance, tanto moral como intelectual en nuestra sociedad.

Los Emulantes. Niños y niñas en la Guerra de Independencia

Los rostros de la Guerra de Independencia suelen ser los mismos: don Miguel Hidalgo, José María Morelos, Ignacio Allende, Josefa Ortiz de Domínguez o Juan Aldama. Pero la victoria de la lucha armada no sólo se debió a las pericias de estos afamados héroes nacionales, sino que estuvo sostenida principalmente por miles de soldados anónimos cuyas hazañas, sin embargo, han pasado desapercibidas en la memoria de nuestro país. Muchos de esos soldados anónimos fueron, además de comerciantes y campesinos, niños y niñas que se vieron obligados, por diversas circunstancias, a unirse a las filas insurgentes.

Fue así como se creó, durante los primeros años del Movimiento de Independencia, la Compañía de Niños del Ejército Americano, llamada por José María Morelos como el grupo de Los Emulantes (que emulaban o imitaban la gallardía de los adultos más destacados de la gesta). Este grupo sin experiencia bélica, pero con mucho ímpetu, estaba conformado por niños de entre 8 y 16 años que podían sostener un rifle y mantener los ideales enclavados en el futuro de la nación emergente.

Los Emulantes fueron dirigidos por Juan Nepomuceno Almonte, el hijo de 8 años del mismísimo “Siervo de la Nación”, y quien peleó al lado de personajes que serían imprescindibles en nuestra historia patria como Martín Carrera, con 9 años; Mariano Arista, con 11 años y Narciso Mendoza, el “Niño artillero”, con 12 años.

Este último protagonizó una de las hazañas más memorables del grupo de niños militares. Durante el sitio de Cuautla en febrero de 1812, las huestes del comandante Félix Calleja cercaron al Ejército Insurgente comandado por Morelos. Ante los fieros ataques de los realistas, los independentistas creyeron perder el sitio de Cuautla, por lo que comenzaron a retirarse. Sin embargo, Narciso Mendoza, abriéndose paso entre los beligerantes y las balas con una antorcha en mano, logró disparar uno de los cañones causando considerables bajas entre los hombres de Calleja y ocasionando su eventual retirada. Gracias a esto, Morelos pudo entrever la posibilidad de realizar un avance significativo hacia la Ciudad de México y asestar un golpe trascendental en favor de la Independencia.

Mientras los niños se atrincheraban en los páramos sitiados por el ejército realista, las niñas también jugaron un papel crucial durante la guerra socorriendo a los heridos, cargando los víveres y procurando las atenciones necesarias a los soldados para que pudieran seguir luchando. Las más de las veces, fungían como voceras y mensajeras, dando muestras de astucia y un valor inestimable para cumplir con los objetivos de la lucha de independencia.

Así, en el mes patrio, recordemos y gritemos vivas por los niños y las niñas que, viéndose arrastrados a una lucha ajena, pelearon valientemente para que el día de hoy pudiéramos disfrutar de un país libre.

Jugando, celebramos 42 años

La Casa de la Educadora inicio en 1970 con el objetivo de comercializar material educativo de acuerdo a los requerimientos de aquella época, en la década de los 70´s se tenía un gran surtido de materiales para que las maestras y Educadoras realizaran sus propios materiales asi la venta de plumas en diferentes colores, corcholatas, rollos de papel, aserrín, etc. ocupaba un lugar importante en la empresa.
Así se inició con la fabricación y comercialización de rompecabezas, juegos y didácticos para facilitar el aprendizaje, entretener y unir a la familia.

El criterio para seleccionar el amplio portafolio de mas de 1,500 productos de La Casa de la Educadora es a través de medios informativos y logísticos de calidad, los mejores proveedores cuidadosamente seleccionados de cualquier rincón del mundo y un equipo humano comprometido con los objetivos de la empresa, conforman la estructura de selección del producto que hace realidad ese compromiso de aportar materiales y servicios al mundo del entretenimiento y educación en México.

¿Hay algo mas bonito que jugar con alguien que uno quiere? El juego es importante para el crecimiento del cuerpo y de la mente, para el desarrollo general. Jugar es imitar, imaginar, es entrar en relación, pasar de lo real a lo fantástico y de lo fantástico a lo real, es luchar, esforzarse, jugar es divertirse… .El juego es una actividad placentera, fuente de gozo ya que es divertido, espontáneo, voluntario y libremente elegido.
Panic TowerCon el juego el niño se libera de posiciones que la función de lo real le exige, para actuar y funcionar con sus propias normas y reglas. Siempre implica una participación activa y posee una carácter de ficción donde el deseo de ser mayor es el motor del juego.

El juego es autoexpresión, descubrimiento del mundo exterior y de sí mismo, a través del juego el niño expresa su personalidad integral. Es una actividad libre que no tiene un espacio y un tiempo determinados, es una actividad muy diferente al trabajo ya que tiene finalidades y métodos distintos.
A través de este pequeño análisis del concepto de juego podemos concluir con que éste es una actividad tan importante como seria. Cuando los niños juegan ponen en marcha todas sus capacidades de aprendizaje: crean, innovan, exploran… Todo esto nos permite admitir con holgura que el juego es parte integral de la vida, un fenómeno de toda la existencia humana, una actividad que forma las bases para las relaciones humanas, la creatividad y el desarrollo de nuestra imaginación, un hecho socialmente relevante sobre todo en la educación infantil y primaria.

Los juegos desarrollan diversas habilidades
Desarrollo psicomotor: El juego favorece la coordinación motriz, el equilibrio, la fuerza… Desarrollo cognitivo: Estimula la atención y memoria entre otros. Desarrollo social: Favorece procesos comunicativos y cooperativos disminuyendo las conductas agresivas y pasivas. Desarrollo emocional: Estimula el desarrollo moral y el autoconocimiento.